La nariz, por ser un elemento de nuestra anatomía que se encuentra en el centro de nuestra cara, tiene una profunda importancia a la hora de describir el aspecto físico de una persona.

Aunque muchos personajes conocidos se han podido hacer más famosos por poseer unas narices características, es indudable que ésta, para ser considerada perfecta, debe cumplir una serie de parámetros muy específicos en cuanto a su longitud, ángulos y forma.

Cuando alguno de estos aspectos se desvía de lo común y "normal" surge en el individuo una situación que puede desembocar, si no se pone solución, en problemas graves de tipo psicológico.

La rinoplastia es la cirugía que se encarga de modificar el aspecto de la nariz. Con ella se puede: cambiar la forma de la misma, aumentar o disminuir el tamaño, cambiar el ángulo que forma el labio superior y la nariz, o modificar los orificios nasales. Es una operación que se realiza frecuentemente y sobre toda clase de personas. Aunque el objetivo más común de esta cirugía es solucionar problemas de tipo estético, también es eficaz para corregir, entre otros, los problemas respiratorios relacionados con la desviación del tabique nasal.

En esta cirugía, al igual que en la mayoría de ellas, la comunicación entre paciente y cirujano es fundamental para obtener unos resultados satisfactorios, tanto para uno como para otro. Desde las primeras consultas, el paciente ha de exponer todo aquello que le inquiete: miedos, dudas, expectativas... para que el cirujano en la medida de lo posible le pueda aclarar todo aquello que le plantee éste, así como explicarle detalladamente la operación, exponer los posibles riesgos y complicaciones de la misma y dar recomendaciones que el paciente debe seguir antes, durante y después de la intervención.

Durante todo el procedimiento, es muy útil el uso de fotografías que, previamente a la operación, se hayan podido realizar de la proyección frontal, oblicua y de perfil del conjunto de la cara del individuo. Con ellas el médico podrá realizar un estudio concienzudo de la situación con la que se encuentra, y planear la operación con todo detalle.

Cualquier persona es apta para someterse a una operación de este tipo, aunque se recomienda que la edad del paciente no sea inferior a los 16 años más o menos, pues no es hasta entonces cuando el desarrollo físico se ha completado enteramente.

Evidentemente el perfil psicológico del paciente es importante para ser o no un buen candidato. Es necesario que el individuo sea realista y estable mentalmente, lo cual hace que no se cree falsas expectativas con la operación y sea consciente de que con la rinoplastia se pretende una mejoría y no la perfección.

En las semanas previas a la intervención es necesario seguir las indicaciones que el médico que va a realizar la intervención le proporcionará, como dejar de fumar, no tomar determinados medicamentos (aspirinas,...) y acudir en ayunas a la operación.
La rinoplastia se realiza en el quirófano de una clínica o de un hospital y tiende a durar alrededor de una o dos horas, en función de la complejidad de la cirugía. Se realiza con anestesia local más sedación o bien anestesia general que se administra a través de un tubo que se coloca en la boca. Ésta última es frecuentemente utilizada con niños.

El utilizar un tipo de anestesia u otra implica que el paciente pueda abandonar más tarde o más temprano el hospital o clínica donde se ha realizado el procedimiento.

En esta cirugía se suelen modificar los tres elementos que componen la nariz: su esqueleto óseo, el cartilaginoso y la piel. El procedimiento consiste en retirar la piel, esculpir el hueso y el cartílago con la forma que se ha planificado anteriormente a la operación y después volver a colocar la piel.

Existen dos tipos de rinoplastia:
  • Abierta: es aquella que deja todo al descubierto. Se suele utilizar normalmente en los casos más complicados.
  • Tradicional: se realiza por dentro de la nariz, con lo cual no deja cicatrices visibles.

Tras la intervención se procede a colocar una pequeña férula de yeso que ayuda a que la nueva forma se mantenga, así como tapones en ambos orificios para inmovilizar el tabique y evitar que sangre la nariz.

Como en cualquier procedimiento que requiere el paso por el quirófano pueden darse riesgos y complicaciones:Sangrado, infección y aparición de moretones.

  • Problemas de tipo respiratorio y reacciones a la anestesia o a ciertos medicamentos.
  • Aparición de puntos rojos de pequeño tamaño sobre la nariz, que son vasos rotos, y que ya no desaparecen.

En cuanto a las cicatrices, son mínimos los problemas que aparecen relacionados con ellas. En el caso de rinoplastias tradicionales las incisiones se realizan por dentro de la nariz, por lo que éstas quedan disimuladas y escondidas, y en las abiertas las cicatrices son tan pequeñas que no se perciben fácilmente.

Tras la intervención es normal tener ciertas molestias:

  • Dolor en la nariz y la cabeza, que se intenta paliar tomando analgésicos.
  • Hinchazón en los ojos y la cara en general, que se puede disminuir aplicando compresas frías sobre la zona y durmiendo con la cabeza elevada.
  • Moretones, que junto con la hinchazón desaparecen totalmente en dos semanas.
  • Hemorragias por la nariz durante los días siguientes a la cirugía, por lo que se ponen tapones en los orificios nasales. Éstos se quitan a los dos días, aproximadamente. Durante los días posteriores se recomienda no tocarse ni meterse nada por la nariz hasta que los tejidos cicatricen.

La férula que se ha colocado en la nariz debe permanecer puesta alrededor de 8-9 días. Una vez retirada la férula el paciente puede volver a realizar sus actividades normales, aunque eso sí, con mucho cuidado en los dos primeros meses. Protegiendo la zona del frío, la nieve y el sol y evitando los movimientos bruscos.

El resultado definitivo es gradual, no instantáneo, por lo que poco a poco, con el paso del tiempo la nariz va tomando su aspecto definitivo. Éste se logra alcanzar aproximadamente al año de la intervención, pues es el tiempo que necesitan los tejidos y las cicatrices para estabilizarse.
Aunque alrededor del 90% de los operados quedan satisfechos de los resultados, existe una minoría de personas que necesitan realizarse una segunda rinoplastia para corregir pequeños defectos, las cuales suelen ser muchas más complejas que las primeras.

Procedimiento
La rinoplastia es una intervención quirúrgica para corregir estéticamente la forma de la nariz (grande, larga, caída, ancha, etc.). Se puede realizar a partir de los 18 años de edad. La rinoplastia (o cirugía de nariz) se efectúa a través de incisiones en el interior de la nariz, sin cicatrices externas. Aunque también se puede realizar a través de incisiones externas.

Tiempo Quirúrgico
De 1 a 2 horas.

Inconvenientes y Riesgos
Los riesgos de la rinoplastia son los de cualquier otra cirugía, con complicaciones raras como hemorragias, infecciones.

Anestesia
Para operar la nariz algunos cirujanos prefieren intervenir bajo anestesia general y otros con anestesia local y sedación.

Hospitalización
Con o sin ingreso

Efectos Secundarios
Taponamiento nasal de 24 h. a 72 h., según los casos.Ferula de escayola durante 7 a 10 días.Equimosis e hinchazón alrededor de los ojos que ceden progresivamente, generalmente en una semana.No hay dolor en el post-operatorio, solo las molestias provocadas por las circunstancias descritas en los puntos anteriores.Los puntos internos de la nariz se caen a los 7- 10 días.Laboral: 1 - 2 semanas.Deportiva: 2 - 3 meses.

Recuperación
A los 12 días el operado ya está "presentable"

Duración de los Resultados
Definitivos. Al cabo de 2 - 3 meses se puede obtener una idea aproximada del resultado definitivo, que no podrá ser evaluado correctamente hasta que haya transcurrido desde la intervención.

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